El pueblo es la fuente de todo poder democrático. Sin embargo, las elecciones no garantizan que un gobierno esté al servicio del interés general ni que vaya a estarlo en el futuro. Por tanto, nos dice Rosanvallon, el veredicto de las urnas no puede ser el único parámetro de la legitimidad de los gobiernos, y los ciudadanos, a menudo defraudados, son cada vez más conscientes de que el poder...






















